jueves, 12 de mayo de 2016

Los padres preocupados por su hija, la llevaron al hospital. No podían creer lo que salió de su cuello. Esto es increíble.!

Mya, una niña de 7 meses, siempre asido sana, tranquila y alegre. Su madre, Emma Whittington, se asustó mucho cuando notó un pequeño granito en el cuello de su pequeña hija. Toda la área de la mandíbula estaba hinchada y, aunque la niña no parecía sentirse mal, la mujer llamó inmediatamente a su marido y, llena de susto, se lo comentó todo.

El esposo logró tranquilizarla diciendo que probablemente eran las glándulas hinchadas. Ambos decidieron esperar al día siguiente para ir a ver a médico. Los padres preocupados por su hija, la llevaron al hospital. ¡No podían creer lo que salió de su cuello!. toma nota.

Al día siguiente, el granito creció todavía más. Entonces ya era evidente que Mya empezó a sentir un dolor muy fuerte. Los padres llevaron a la niña al hospital tan pronto como pudieron.


Los padres preocupados por su hija, la llevaron al hospital. ¡No podían creer lo que salió de su cuello!.

Los médicos estaban perplejos porque no sabían unívocamente diagnosticar lo que le pasaba a la niña. Lo más probable fue que era una infección localizada en la zona del cuello de la pequeña paciente. Intentaron disminuir el hinchazón y el dolor, pero sin éxito. “Ellos pensaron que era una inflamación de la glándula”, dijo Aaron Whittington, el padre de Mya. Los médicos le administraron un antibiótico y enviaron a la familia a casa.

Sin embargo aquí no acabó el horror. “Mi hija se veía como Quasimodo, con toda la cara hinchada. No paraba de llorar”, dijo Aaron. Después de una hora y media, el granito consiguió el tamaño de una pelota de golf y apareció una espinilla en la superficie de la piel. Los padres, junto con la abuela de la pequeña, volvieron a llevarla al hospital.

Los medicos explotaron la espinilla y desinfectaron la zona. Dibujo linea en la cara de la pequeña para medir si la hinchazón aumentaba. Continuaron con el tratamiento de aplicarles los antibióticos, recetados por la vía intravenosa.

Al pasar unos dias, los padres observaron lo que parecía ser una cadena o un palo que emergia de su rostro. Poco después, del cuello de la niña empezó a salir un objeto disminuto. Lo que extrajeron de su cuello fue chocante…..

¡Resultó que fue una pluma! Al parecer Mya tuvo que tragársela o inhalarla y su organismo, al no poder consumir ese objeto ajeno, empujó la pluma por su cuello.

Los Whittingtons admitieron que tenían una almohada de plumas que guardaban debajo de su cama, pero nunca la utilizaron para su hijita, por eso no supieron explicarse cómo fue que la niña llegó a tragar la pluma.

“De hecho, durante un par de meses parecía como si algo le estuviera molestando al lado izquierdo de su cara”, dijo Emma, pero sospechaba que le estaban saliendo los dientes y no reaccionaba hasta aquel día en que vio un hinchazón.

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