jueves, 30 de octubre de 2014

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Bumgarner eleva a los Giants a la categoría de dinastía

San Francisco gana su tercera Serie Mundial en cinco años gracias a otra portentosa actuación de su pitcher, elegido MVP


Pocas veces en un deporte colectivo como el béisbol un solo jugador fue tan determinante. Apenas tres días después de lanzar el partido completo sin encajar una sola carrera, Madison Bumgarner completó las últimas cinco entradas del séptimo y definitivo encuentro de la Serie Mundial e hizo a sus San Francisco Giants campeones por tercera vez en los últimos cinco años (2010, 2012 y 2014). El pitcher, de 25 años, convirtió en previsible un partido caótico en el que ninguno de los dos lanzadores titulares logró lanzar cuatro entradas. Kansas City enmudeció ante el primer triunfo visitante (3-2) en un séptimo encuentro de la final en 35 años. Por si había dudas, Bumgarner, que ostenta el mejor promedio de carreras encajadas en la historia de la Serie Mundiales, fue elegido el jugador más valioso de la final.
En su última hazaña, Bumgarner tuvo que reinventarse. Había lanzado toda la temporada como titular, siempre con cuatro días de descanso entre sus actuaciones. Su cansado brazo no se lo permitió en esta ocasión. Las rutinas son esenciales para los pitchers, sobre todo para un titular, acostumbrado a tener los tiempos marcados. Sin embargo, cuando un lanzador sale desde el banquillo no sabe si jugará ni cuando deberá hacerlo. Además, brazo de un pitcher con dos días de descanso no es el mismo. Poco importó. Bumgarner, que no había salido desde el banquillo en todo el curso, lanzó las últimas cinco entradas del partido sin permitir una sola carrera, protegiendo hasta el final la ventaja que sus compañeros habían logrado en la cuarta entrada.

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